Hoy me levante en la mañana con muchas expectativas, con ganas de sobresalir y de triunfar.
Las buenas notas me han acompañado y los compañeros me han brindado un buen ambiente.
La escuela es una selva de cemento, donde todos gritan y corren de un lado a otro, donde estamos aprendiendo a ver la vida y donde no todo es facil.
Por eso, siempre debo encomendarle a Dios mis dias, por todas las personas que me rodean y que me envidian (unos con razon y otros sin ninguna), por los profesores y por mi paciencia, pues no hallo la hora de salir a enfrentar al mundo desde el campus universitario. Solo espero ese dia.

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